Redacción- La escuela Stoneman Douglas de Florida sigue de luto, esto debido al atentado que vivió el pasado miércoles 14 de febrero.

Un exalumno de la institución identificado como Nikolas Cruz, de 19 años, abrió fuego con los que algún día fueron sus compañeros de clase, dejando como resultado 17 fallecidos

El atacante disparó dentro y fuera del instituto donde inició su matanza con un rifle AR-15 e iba preparado con numerosos cargadores. Según el senador Bill Nelson, Cruz accionó la alarma de incendios y, tapado con una mascarilla, fue lanzando bombas de humo y acribillando a la gente que se iba encontrando en medio de la neblina que provocó. Posteriormente, salió del instituto camuflado entre los alumnos que huían del tiroteo.

Según testimonios de alumnos y de un profesor del centro recogidos por medios locales, Nikolas Cruz había sido expedientado varias veces por su comportamiento problemático. Aunque en el aula era callado y respetuoso, en la vida social de la escuela era visto como un muchacho marginado que presumía de tener armas. Entre los estudiantes se comentaba que si algún día había un tirador en la Stoneman Douglas, ese sería Nikolas Cruz. «Muchos lo habían dicho», comentó a una radio un estudiante que prefiró no dar su nombre. «Todo el mundo lo había previsto».

Cuando empezó el tiroteo la escuela estaba cerca de terminar su jornada académica. El instituto Stoneman Douglas tiene alrededor de 3.200 alumnos. Es uno de las más concurridos del condado de Broward, una zona urbana acomodada del área metropolitana de Miami. «Es una situación terrible, un día horrible para nosotros», ha dicho el director de escuelas del condado, Robert Runcie.